Hace pocos días el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) dio el visto bueno al informe final del Grupo de Trabajo Especial de Reflexión sobre el Funcionamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para el Fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH).
Una de las recomendaciones, recogidas en dicho informe, realizada por la delegación de Ecuador llama poderosamente la atención, ya que afirma, según las características de universalidad, igualdad e interdependencia de los derechos humanos, que es inaceptable el desbalance presupuestario existente entre las distintas relatorías que funcionan en el seno de la CIDH.
En tal sentido, durante su participación en la Cumbre de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), realizada en la ciudad de Caracas a finales de 2011, el presidente ecuatoriano Rafael Correa se refirió a dicho desbalance y afirmó, luego de relatar la disputa legal que lo enfrenta con el diario El Universo: “Todo esto nos refleja dos problemas básicos (…). El primero, la pertinencia del actual Sistema Interamericano y particularmente del Sistema de Derechos Humanos (…). El primer problema: es claro que necesitamos un nuevo Sistema Interamericano, es claro que necesitamos un nuevo Sistema Interamericano”.
“El problema es aún más evidente en cuestiones de Derechos Humanos en el Sistema Interamericano (…). La única, en otro ejemplo de la distorsión o sesgo que tiene el Sistema Interamericano y, en particular, el Sistema de Derechos Humanos, la única Relatoría Especial Permanente, la de la Libertad de Expresión, ¿supremacía sobre otros derechos? (…). ¿Avance civilizatorio? ¿La sociedad nunca se había dado cuenta de lo importante que era la libertad de expresión como la entiende esta gente, a tal punto que hay que crear una Relatoría Especial para eso o, tan sólo, otro avance, otro abuso de poder del gran capital detrás de los grandes medios de información y comunicación?”, sentenció el primer mandatario ecuatoriano.
¿Cuál es el verdadero interés del gobierno de Correa y del grupo de países de ideología socialista en el continente? ¿Velar por la fiel protección de todos los Derechos Humanos o suavizar esa protección en los casos que a ellos les convengan?
Sin duda, la intención, lejos de fortalecer el SIDH, es disminuir los recursos asignados a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, con el fin de debilitar el trabajo de promoción y protección de tan importante derecho, garantía del ejercicio democrático en el mundo.
Todos los Derechos Humanos son importantes y se debe velar por su promoción y protección. Sin embargo, gracias al libre ejercicio de la libertad de expresión, muchas violaciones a otros Derechos Humanos y prácticas aberrantes de agentes estatales y particulares se dan a conocer. De allí radica su particular importancia y la necesidad de garantizar su pleno goce y disfrute como mecanismo que facilita la denuncia ciudadana y la difusión libre de información que, en otros casos, sería censurada.
Todos los Derechos Humanos son importantes y se debe velar por su promoción y protección. Sin embargo, gracias al libre ejercicio de la libertad de expresión, muchas violaciones a otros Derechos Humanos y prácticas aberrantes de agentes estatales y particulares se dan a conocer. De allí radica su particular importancia y la necesidad de garantizar su pleno goce y disfrute como mecanismo que facilita la denuncia ciudadana y la difusión libre de información que, en otros casos, sería censurada.
Video de la intervención del presidente de Ecuador, Rafael Correa, en la Cumbre de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
Propuestas de la delegación del Ecuador sobre los temas “financiamiento”, “universalidad”, “asuntos de procedimiento” e “informe anual de la CIDH”. GT/SIDH/INF. 46/11.


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