¡Capriles Radonski Presidente!

domingo, 29 de enero de 2012

La igualdad entre los Derechos Humanos


Hace pocos días el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) dio el visto bueno al informe final del Grupo de Trabajo Especial de Reflexión sobre el Funcionamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para el Fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH). 

Muestra de la intolerancia del presidente ecuatoriano,
Rafael Correa. Foto: El Universo.


Una de las recomendaciones, recogidas en dicho informe, realizada por la delegación de Ecuador llama poderosamente la atención, ya que afirma, según las características de universalidad, igualdad e interdependencia de los derechos humanos, que es inaceptable el desbalance presupuestario existente entre las distintas relatorías que funcionan en el seno de la CIDH. 

 En tal sentido, durante su participación en la Cumbre de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), realizada en la ciudad de Caracas a finales de 2011, el presidente ecuatoriano Rafael Correa se refirió a dicho desbalance y afirmó, luego de relatar la disputa legal que lo enfrenta con el diario El Universo: “Todo esto nos refleja dos problemas básicos (…). El primero, la pertinencia del actual Sistema Interamericano y particularmente del Sistema de Derechos Humanos (…). El primer problema: es claro que necesitamos un nuevo Sistema Interamericano, es claro que necesitamos un nuevo Sistema Interamericano”. 

 “El problema es aún más evidente en cuestiones de Derechos Humanos en el Sistema Interamericano (…). La única, en otro ejemplo de la distorsión o sesgo que tiene el Sistema Interamericano y, en particular, el Sistema de Derechos Humanos, la única Relatoría Especial Permanente, la de la Libertad de Expresión, ¿supremacía sobre otros derechos? (…). ¿Avance civilizatorio? ¿La sociedad nunca se había dado cuenta de lo importante que era la libertad de expresión como la entiende esta gente, a tal punto que hay que crear una Relatoría Especial para eso o, tan sólo, otro avance, otro abuso de poder del gran capital detrás de los grandes medios de información y comunicación?”, sentenció el primer mandatario ecuatoriano.

¿Cuál es el verdadero interés del gobierno de Correa y del grupo de países de ideología socialista en el continente? ¿Velar por la fiel protección de todos los Derechos Humanos o suavizar esa protección en los casos que a ellos les convengan?

Sin duda, la intención, lejos de fortalecer el SIDH, es disminuir los recursos asignados a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, con el fin de debilitar el trabajo de promoción y protección de tan importante derecho, garantía del ejercicio democrático en el mundo.

Todos los Derechos Humanos son importantes y se debe velar por su promoción y protección. Sin embargo, gracias al libre ejercicio de la libertad de expresión, muchas violaciones a otros Derechos Humanos y prácticas aberrantes de agentes estatales y particulares se dan a conocer. De allí radica su particular importancia y la necesidad de garantizar su pleno goce y disfrute como mecanismo que facilita la denuncia ciudadana y la difusión libre de información que, en otros casos, sería censurada.

lunes, 9 de enero de 2012

2012: año decisivo para Venezuela


Al final de la campaña de 1998 el candidato opositor, Henrique Salas Römer, emitió un discurso en el que, acertadamente, presagiaba la importancia de esa elección para el futuro del país. “Hay sólo dos opciones”, decía. “Uno de nosotros será Presidente y aquel que sea electo dejará una huella imborrable, porque marcará con su presencia, con su capacidad, con sus intenciones, con su carácter, con su capacidad de unir o desunir a los venezolanos todo lo que va a ocurrir en Venezuela en los próximos 15 años”.



El próximo 7 de octubre, los venezolanos estamos convocados a una nueva elección presidencial que pronostico como la más importante de nuestra historia contemporánea, ya que el resultado de ese proceso marcará de forma mucho más determinante el futuro del país, de lo que lo hizo la elección de 1998.

La revolución socialista de Hugo Chávez, con su peculiar visión de la democracia, estará en juego y se someterá, una vez más, a la voluntad popular, pero en esta ocasión será diferente. Una hipotética victoria del actual Presidente le daría el impulso definitivo para acabar con las ruinas del antiguo estado “burgués” que le permitió llegar al poder hace ya 14 años.

En sus diferentes alocuciones al país durante los primeros días de este 2012, el candidato oficialista ha dejado en claro que su reelección allanaría el camino para la definitiva instauración del Socialismo del Siglo XXI. 

Las presiones que ejercen los grupos radicales que hacen vida en el oficialismo en torno a la profundización de los cambios prometidos por el Jefe de Estado parecen comenzar a surtir efecto. Un ejemplo de ello es el notorio reacomodo en el Alto Gobierno con los recientes nombramientos en la Asamblea Nacional y el Ministerio de la Defensa. Un giro a la radicalización que podría confirmarse próximamente con las nuevas incorporaciones al gabinete, en sustitución de los ministros que han sido postulados a distintas gobernaciones en manos de la oposición.

Sin ánimos de ser fatalista, ni predecir el fin de la democracia en nuestro país, considero que estamos frente a la última oportunidad de frenar en seco este proceso revolucionario y revertir la gran cantidad de medidas que atentan contra los derechos humanos de los venezolanos.

Francisco Javier Touceiro Rodríguez.

C.I. V-17.758.887