La revolución bolivariana encabezada por el Presidente Hugo Chávez y que ya cuenta con casi una década en el poder, se ha convertido en todo menos en lo que ese concepto expresa, surgió como una nueva alternativa en contra de los tan mencionados cuarenta años de democracia, esa en la que cada cinco años se turnaban el poder dos partidos AD y COPEI.
Gobiernos iban y gobiernos venían, unos malos, otros no tanto, aquellos tiempos en donde se oían promesas en las campañas que luego no se cumplían y que fueron desgastando la confianza y la paciencia del pueblo.
En 1998 resurge la esperanza del pueblo, un ex militar golpista, que favorecido por un indulto presidencial años atrás, con un verbo enaltecedor de los derechos las clases más desfavorecidas irrumpe en el panorama político.
Hugo Chávez Frías, rompe con la hegemonía verdiblanca, que ya había sido golpeada años atrás con la elección de Rafael Caldera producto del denominado “Chiripero”; esta vez un hombre con ideas totalmente diferentes, prometió eliminar los vicios de los gobiernos anteriores y darle un vuelco a la forma en la que los venezolanos veían la política. En las elecciones presidenciales del 6 de diciembre de 1998 gana ampliamente con más del 60% de los votos prácticamente duplicando a su más cercano contrincante.
Comenzaría desde aquel entonces una época oscura en la historia contemporánea venezolana, un gobierno que en sus inicios conto con el apoyo de blancos y negros, de ricos y pobres, del país en general, gozo de una luna de miel que el mismo se encargo de amargar.
Año tras año de una revolución que tristemente usa el nombre de nuestro Libertador, se han ido acrecentando los problemas y las diferencias sociales se han multiplicado a la enésima potencia.
La revolución acabo con la política propiamente dicha, la ya menguada credibilidad de los partidos políticos desapareció por completo, fomentando la anti política, aumentando los índices de no participación de la ciudadanía en la vida política nacional. Esto se ha notado en los crecientes niveles de abstención de los procesos electorales a los que somos sometidos año tras año. Lo que indica claramente la falta de poder de convencimiento de ambos bandos, oposición y oficialismo.
Sin embargo no todo es malo, si bien la participación propiamente dicha a través del voto ha disminuido, hoy más que nunca el venezolano, está alerta y en constante monitoreo de la situación política, es crítico, y se organiza rápida y eficazmente con el fin de contrarrestar las acciones vandálicas del gobierno nacional.
Hoy en día el debate del acontecer nacional, es palpable en todo el territorio, en la calle, la universidad, el trabajo, el metro, la arepera, la panadería, el carrito por puesto, entre otros miles de lugares.
Las más diversas posturas se encuentran y hablan, dialogan, debaten, unas con más conocimiento que otras, unas con más respeto que otras, pero intercambian ideas y comparten planteamientos que es lo importante.
Hoy estamos mucho peor que en 1998, en diversos aspectos; pero si hay algo rescatable de esta revolución, es que ha despertado al pueblo, a ese “soberano”, que tanto dice defender Chávez, y al que pisotea día tras día de manera inclemente.
Hoy 10 años después el verdadero logro de la “revolución” es que en cierta medida ha hecho madurar al pueblo venezolano, aún cuando falta mucho y es ardua la tarea, pero poco a poco, crece la conciencia, crece el raciocinio y la capacidad de discernimiento, poco a poco vamos creciendo, poco a poco vamos sembrando la semilla del futuro, un futuro que promete ser próspero y venturoso. Esa es la verdadera Revolución, el cambio en la óptica con que se observa y analiza la cosa política.
Siembra ciudadanía y cosecharás progreso. No te quedes esperando el cambio, no te quedes en el solo hecho de criticar, haz algo para que eso que criticas deje de suceder. Construye tu el futuro que quiere para el país, no preguntes ¿Qué puedo hacer?, busca que hacer y actúa según tu conciencia y tu formación. Se tu quien genere el cambio, has tú tu trabajo como ciudadano sin mirar al de al lado, cumple con tu obligación y estarás generando progreso.
Francisco Javier Touceiro Rodríguez.

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